La construcción inicial fue una idea del cura Juan Gómez de Ureña hacia 1649, y para ella contribuyeron quienes entonces habitaban la pequeña villa.
Las primeras imágenes de la “Presentación del Niño Dios en el Templo y la Purificación de su Santísima Madre” fueron donadas por don Ramón Álvarez, y son el mismo grupo que se venera en uno de los altares de la nave lateral situada al lado del Evangelio.
El precioso cuadro de la Purificación que se venera en el altar mayor, y que fue coronado canónicamente, fue obsequiado, según la tradición, por la Regente de España doña María Ana de Austria y por su hijo don Carlos II.
El 8 de diciembre de 1970 fue consagrada como Basílica Menor. El título se lo confirió S.S. Paulo VI, durante el arzobispado de monseñor Tulio Botero Salazar, y el curato del Pbro. Manuel José Betancur Campuzano.
El primer templo fue consagrado por el segundo cura de Medellín, don Lorenzo de Castrillón, el 2 de julio de 1675, poco antes de que se le diera al lugar el título de Villa.
En 1712 su tercer párroco, don Carlos de Molina y Toledo, emprendió la tarea de reedificar el templo.
Entre 1766 Y 1767 se procedió a la demolición, con el fin de construir uno nuevo, el que se inidó el 12 de marzo de 1768.

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